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   Análisis del conflicto colombiano

     Por lustros se ha repetido que la amnesia política de los colombianos incide en elegir y reelegir corruptos, repetir los errores del pasado y perdonar a los delincuentes. En esta oportunidad la regla tampoco tiene excepción.

     Al mismo tiempo que “Colombianos por la Paz” propusieron la tregua bilateral para iniciar conversaciones gobierno-Farc, Chávez rompió la promesa de no meter la nariz en los problemas de Colombia al montar la encerrona de la Celac, y luego afirmar en público, que él está dispuesto a facilitar la paz en nuestro país.

     Y con hechos, no con palabras, Chávez volvió a declarar la guerra contra Colombia, con el nombramiento y posesión del general Rangel Silva como ministro de Defensa, a sabiendas que ese delincuente vestido de militar, es el contacto de Timochenko con el Palacio de Miraflores, y el as con que cuentan los  terroristas y proterroristas del hemisferio, para ver realizado en el continente, el sueño totalitario de la dictadura cubana.

     La respuesta de la cancillería colombiana fue tan tibia como falta de profundidad diplomática y de visión geopolítica o geoestratégica. Lo correcto hubiera sido sentar las protestas y acciones judiciales a que haya lugar, ante entes internacionales pertinentes. Lo único que podría explicar la ausencia de carácter de Santos frente a su "nuevo mejor amigo", es porque desde Caracas se está cocinando al nueva farsa de los diálogos de paz, con tregua y otros despropósitos incluidos.

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     Análisis del conflicto colombiano

    La baja en combate de Alfonso Cano cabecilla de las Farc significa un punto de quiebre a favor del Estado en la guerra  de Colombia contra el narcoterrorismo comunista, la máxima posibilidad que tiene el gobierno nacional para arreciar la ofensiva militar, política y sicológica contra las estructuras farianas; la oportunidad de oro para desenmascarar y judicializar a todos los cómplices nacionales e internacionales del grupo terrorista, la necesaria revitalización y solución a los problemas de bienestar de las Fuerzas Militares y de policía; y, la posibilidad para incrementar avances hacia la paz, con base en una estrategia integral que contenga elementos de desarrollo socioeconómico y combate al narcotráfico para evitar la incorporación de jóvenes a las cuadrillas.

     No es cierto como afirman algunos “expertos”, que las Farc se “bandolerizarán” debido a la muerte de Cano, pues desde siempre han sido bandoleros, y narcoterroristasen su más reciente etapa . Tampoco es cierto que habrá pugnacidad entre los cabecillas del Secretariado por ocupar la dirección de las Farc. Ese problema se soluciona acorde con los estatutos farianos.

      El Plan Estratégico y los documentos programáticos de las Farc indican que  el Secretariado tomará una decisión colectiva para elegir al nuevo cabecilla y escoger al suplente del “Estado Mayor”, que llenará el vacío dejado por Cano. Podría ser Carlos Antonio Lozada. Como es obvio, dadas las condiciones actuales, este proceso tomará un tiempo prudencial, periodo durante el cual pueden ocurrir deserciones, nuevos combates  e inclusive más golpes contra otros cabecillas.

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